Cincuenta años de un mismo oficio: el arroz.
Samm abrió sus puertas en septiembre de 1973, cuando Vicente y Carmen llegaron desde Manises a lo que entonces era el extrarradio de Madrid. Traían una manera de entender el arroz que aquí no existía: el fuego vivo, el sofrito lento y el respeto por el grano que solo se aprende viendo cocinar a los que saben.
No abrieron un restaurante cualquiera. Abrieron una cocina donde el arroz mandaba, y todo lo demás — el servicio, la sala, la carta — se construyó alrededor de esa idea. Los vecinos de Chamartín lo entendieron pronto, y durante décadas Samm fue el sitio al que se iba a comer arroz de verdad, sin prisas y sin atajos.
Medio siglo después, sus hijos siguen al frente. Las mismas recetas, los mismos proveedores y la misma obsesión por el grano suelto y el socarrat en su punto exacto. Lo que ha cambiado es poco: una terraza climatizada, aparcacoches, la posibilidad de llevarse el arroz a casa. El corazón del negocio sigue siendo la paellera.
Llegan desde Manises con las recetas familiares y abren el restaurante en Chamartín, entonces extrarradio de Madrid.
Los hijos de Vicente y Carmen se incorporan al negocio familiar, manteniendo intactas las recetas originales.
Samm es reconocido entre las mejores arrocerías del mundo por la comunidad Wikipaella.
Samm sigue siendo un negocio familiar, fiel a las recetas y al oficio de siempre.
El arroz no admite prisas. Cincuenta años nos lo han enseñado.
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